Venezuela
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La líder opositora cuestionó el acuerdo petrolero de Washington con el gobierno de Delcy Rodríguez y aseguró que su regreso al país será «antes de lo que esperan».
María Corina Machado calificó de corrupto al empresario venezolano Alejandro Betancourt, el socio que el gobierno de Donald Trump escogió para explotar parte del petróleo de Venezuela, según publicó este jueves el diario The New York Times. Es su crítica más fuerte contra la Casa Blanca desde la captura de Nicolás Maduro, en enero pasado.
Su pronunciamiento llega después de que Trump volviera a decir que Venezuela todavía no está preparada para celebrar elecciones y elogiara otra vez la gestión de Delcy Rodríguez. Para la líder opositora, el problema de fondo es que Washington firmó el futuro del petróleo venezolano con un gobierno sin legitimidad democrática y con un empresario salpicado por los escándalos de corrupción del chavismo.
¿Quién es Betancourt? Tiene 46 años y forma parte de los llamados «bolichicos»: jóvenes empresarios que se hicieron millonarios con contratos del Estado durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Su empresa Derwick recibió miles de millones de dólares para construir plantas eléctricas en plena crisis de apagones; según la organización Transparencia Venezuela, esos contratos se cobraron con enormes sobreprecios y muchas obras nunca funcionaron como se prometió.
Betancourt ha sido investigado en Estados Unidos, Suiza y España por su presunta participación en el lavado de más de 1.000 millones de dólares desviados de la petrolera estatal PDVSA. En 2025 fue detenido en el Reino Unido. Suiza pidió su extradición, pero retiró la solicitud en mayo —según The Washington Post, tras presiones de Washington— aunque mantiene su investigación abierta. En Estados Unidos, los fiscales detuvieron su investigación. Betancourt niega haber cometido delito alguno y hasta hoy no ha sido acusado formalmente en ningún país. El secretario de Estado, Marco Rubio, lo ha defendido diciendo que no tiene investigaciones abiertas en Estados Unidos.
El acuerdo que defiende la Casa Blanca le entrega a la empresa de Betancourt, North American Blue Energy Partners (NABEP), la segunda petrolera privada del país, acceso preferencial a 17 campos petroleros con unos 65.000 millones de barriles de reservas. El propio gobierno de Estados Unidos se quedó con una participación del 35 % en la empresa.
Machado no se opone a la inversión de Estados Unidos; al contrario, la defiende desde hace años. Lo que exige es que se haga con reglas claras y con un gobierno democrático. En marzo presentó en Houston su plan energético: licitaciones públicas y abiertas para asignar los campos, un marco legal transparente, seguridad jurídica para los inversionistas y un régimen fiscal competitivo. En septiembre ya lo había advertido: la riqueza del subsuelo venezolano no pertenece a un régimen ilegítimo, sino al pueblo venezolano.
La otra mitad del reportaje es su regreso. Machado aseguró al Times que su vuelta a Venezuela llegará «antes de lo que esperan». En los últimos nueve meses lo ha intentado siete veces sin lograrlo y hoy se encuentra en Panamá, desde donde estudia un regreso público, acompañada por figuras extranjeras, para que bloquearle la entrada le salga políticamente caro al gobierno de Delcy Rodríguez.
Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz, publicó el 4 de octubre una columna en el New York Post donde defendió la urgencia de su retorno y pidió fijar una fecha para elecciones presidenciales dentro del próximo año. Consultado sobre su regreso, Trump la elogió y respondió que «todo va a salir bien», sin ofrecer garantías concretas. Rubio, por su parte, ha dicho que ella puede regresar «cuando quiera», aunque expresó preocupación por su seguridad.
El Times describe una relación cada vez más fría entre Machado y la Casa Blanca. Tras la caída de Maduro, Trump prefirió entenderse con Delcy Rodríguez, a quien ha elogiado varias veces, y no ha fijado fecha para nuevas elecciones. Las conversaciones entre el gobierno de Delcy y sectores de la oposición, impulsadas por Washington, han avanzado sin la participación de Machado, aunque una portavoz del Departamento de Estado aseguró que su partido sí fue invitado. Este mismo jueves, el portavoz adjunto Tommy Pigott confirmó que se reanudó otra ronda de esas conversaciones y reiteró que Estados Unidos quiere una Venezuela libre, próspera y socia de su país.
Mientras tanto, Machado convocó a los venezolanos a movilizarse el próximo 22 de octubre para exigir que se fije de una vez la fecha de las elecciones.
(Con información de The New York Times y El País)
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